Construyendo ganas de vivir
Salud mental

Adicción en Chile: la enfermedad cerebral que el sistema trata como debilidad

5 de octubre de 2026 5 min de lectura

En el primer episodio de Construyendo Ganas de Vivir, los tres —Cristóbal Barraza, el psicólogo Bernardo Silva y yo— empezamos por una pregunta que parece básica: ¿qué es la adicción? La respuesta que circula en el imaginario colectivo chileno —vicio, debilidad, falta de voluntad— lleva décadas siendo refutada por la medicina, y mientras esa brecha persiste, hay personas que no piden ayuda porque creen que el problema es de carácter.

Décadas de error y su costo en vidas

El modelo que dominó la mayor parte del siglo XX fue el moral. Una persona adicta era alguien sin suficiente fuerza de voluntad, y la recaída confirmaba el diagnóstico. Ese marco organizó durante décadas las respuestas institucionales —internamientos punitivos, corrección conductual, estigma clínico sistemático— con efectos que todavía se arrastran.

Esos efectos se ven en los números actuales: según el Centro de Estudios Justicia y Sociedad de la UC, solo 1 de cada 14 personas con consumo problemático en Chile accede a atención especializada. Los otros trece no llegan a ningún centro, y cuando la estructura de atención falla desde el inicio, la probabilidad de que alguien encuentre el camino solo es mínima.

La definición médica que reemplazó al vicio

En 2019, la American Society of Addiction Medicine (ASAM) publicó su definición actualizada. Textual: "la adicción es una enfermedad médica crónica y tratable que involucra interacciones complejas entre circuitos cerebrales, genética, entorno y experiencias de vida individuales". Ese mismo año, la OMS incorporó el trastorno por uso de sustancias en su CIE-11 con criterios equivalentes.

El DSM-5, manual de referencia de la psiquiatría mundial, define el trastorno por uso de sustancias (TUS) a partir de patrones observables: pérdida de control sobre el uso, craving, consumo continuo pese a consecuencias negativas y síntomas de abstinencia al interrumpir. Que ASAM, OMS y APA hayan llegado a la misma clasificación significa que el campo médico cerró esta discusión hace años, aunque en Chile esa conclusión sigue sin traducirse del todo en política sanitaria ni en cultura.

El circuito cerebral que se reorganiza

Nora Volkow, directora del NIDA (Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE.UU.) y una de las investigadoras más citadas en neurociencia de las adicciones, documentó cómo el consumo sostenido de alcohol, cocaína, pasta base u opioides altera la arquitectura funcional del circuito de recompensa cerebral. La dopamina —que regula el placer, la motivación y la toma de decisiones— se desregula. El cerebro aprende a anticipar la sustancia para mantener su funcionamiento basal. La corteza prefrontal, encargada de frenar impulsos y evaluar consecuencias a largo plazo, pierde progresivamente su capacidad de regulación.

El craving que experimenta una persona con dependencia es una señal biológica de ese déficit. Por eso los programas que trabajan solo sobre la voluntad tienen resultados pobres: actúan sobre la consecuencia sin tocar el proceso subyacente.

Las cifras del consumo problemático en Chile

Según SENDA, las tres sustancias que más motivan el ingreso a centros de tratamiento son el alcohol (35,6%), la cocaína (30,2%) y la pasta base (21,8%). Alrededor de 17.000 personas reciben atención anual en los 540 centros del país. A nivel mundial, solo 1 de cada 8 personas con consumo problemático accede a algún tipo de atención. En Chile esa cifra baja a 1 de cada 14.

Quienes ingresan a tratamiento tienen un perfil bastante homogéneo: personas de entre 30 y 49 años, con una tasa de desempleo del 68% al momento del ingreso y redes de apoyo muy reducidas. Uno de los factores más consistentes en los datos es el estigma: hay personas que tardaron años en pedir ayuda porque creían que hacerlo era admitir una debilidad personal, no un problema de salud.

Trauma, apego y raíz del consumo

La definición de ASAM incluye la interacción entre genética, entorno y experiencias de vida. Los datos clínicos apuntan con consistencia a una relación entre consumo problemático, trauma no procesado y vínculos de apego inseguro en etapas tempranas del desarrollo.

En muchos casos, la sustancia cumple una función reguladora emocional para quien la consume: reduce la angustia, sostiene una sensación de funcionamiento que de otra manera no está disponible. Los modelos con mayor evidencia integran el abordaje neurobiológico con trabajo en trauma e historia relacional del paciente, e incluyen a la familia como parte del proceso terapéutico, porque tratar solo el consumo sin explorar la función que cumplía —y el entorno donde se desarrolló— deja las causas intactas.

Información real como primer paso

Cuando alguien comprende su consumo como un trastorno médico con causas identificables, el peso de la vergüenza no desaparece de un día para otro, pero cambia de lugar: ya no es la confirmación de una debilidad personal sino la señal de algo que tiene diagnóstico y abordaje.

Eso es lo que buscamos en Construyendo Ganas de Vivir: información fundamentada sobre adicciones, sin el peso del juicio moral, para que quienes la necesiten puedan moverse desde un lugar distinto.

El segundo episodio aborda el autoengaño: el mecanismo que más sostiene el consumo y más retrasa pedir ayuda. Sale el dia viernes 09 de agosto en el canal de construyendoganasdevivir en youtube.


Fuentes

— American Society of Addiction Medicine (2019). Definition of Addiction. Ver definición

— APA (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-5.

— OMS (2019). Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-11.

— Volkow ND et al. (2016). Neurobiologic Advances from the Brain Disease Model of Addiction. New England Journal of Medicine. Ver estudio

— Centro de Estudios Justicia y Sociedad, UC (2021). Tratamiento por trastorno por consumo de sustancias en Chile. Ver documento

— SENDA / 24horas.cl. Alcohol, cocaína y pasta base: las drogas con más tratamientos en Chile. Ver datos

Compartir:
Volver al blog